Amor a contraluz
La poesía, con el amor, se hace luz y sombra: se transfigura en espejo de la vida. Dentro de las Bellas Artes, la poesía representa el tiempo de la palabra, en acción emotiva y pensante. Como motor de los sentimientos y sustancia del verbo, la poesía se transforma en espíritu del poema. En el fondo, la poesía se vuelve promesa, sendero, eco y faro de luz. Sirve para expresar el dolor más hondo y el desamor más terrible; también, la pasión más inmensa, y servir de morada a los sueños y a la vigilia del amor.
Descubrir a una mujer sensible a la poesía y a los libros, me sobrecoge y entusiasma. Conocí a Lizamavel Collado hace poco y parece como si hiciera un siglo: por su don de carácter, su personalidad intelectual, su elegancia en el decir y su alegría en el arte del buen vivir. Sorprenden sus artículos y ahora sus poemas, pletóricos de gracia, sabiduría y frescura. Amor a contraluz (2025) se titula este poemario de amor y sombra, sueño y erotismo. Se trata de un conjunto de poemas donde explora, en su piel y en su cuerpo, en su memoria y en su corazón, las fibras del deseo y la pasión amorosa, para cantar y evocar los ecos de la lluvia y la aurora, en claves de amor gitano. Esta ópera prima nació con pie firme: prefigura a una poeta que escribe con sangre y sueña con libertad.