El tiempo de los clandestinos
Lo que Dios comienza, lo termina
Dios nos forma paso a paso, en silencios y tormentas, entre lágrimas y sonrisas. Su propósito no irrumpe, se revela. Y en ese andar —a veces lento, a veces intenso— nos moldea hasta que alcanzamos la madurez para vivir con plenitud, por fe y en total dependencia del Señor.
Te invito a recorrer estas páginas con el corazón abierto. Tal vez descubras que tú también estás siendo formado, y que en medio del proceso, Dios ya está obrando algo hermoso en ti.