Álgebra de peces
«Esta poesía nos viene de un personaje que hace poesía con la vida: la
suya. La poesía entendida como un acto de ruptura, y de necesidad vital
para la vida misma. Poesía hija de una creencia de que el arte resulta de
una pelea en distintos frentes: el de la palabra, el de la estructura, el de los recursos, el de las visiones del mundo y de sí mismo. Pastor de Moya es una instalación, un happening, un performance, un gesto, una puesta en escena, un grito, un desgarrón, un retorcedor y estrujador de palabras, un antípoda del cuerpo al acto, y más. Así lo he visto desde siempre, una contradicción y construcción de carne y espíritu. Es, sobre todo, lo que importa, y de seguro a los que vienen después de nosotros, un poeta». —José Enrique García
«La obra de Pastor de Moya (La Vega, 1965) puede definirse como un
intento deliberado de trascender agrupaciones, una resistencia al
encasillamiento y la clasificación en términos de género. Sus textos
parecieran elaborarse desde una estética de laboratorio; un cinismo que no respeta, seduciendo por medio de un lenguaje que flota entre el ejercicio poético y el uso común. Un lenguaje inteligente». —Rey Andújar