Metresa
La historia inicia con una especie de metamorfosis que sufre Honorina, el personaje principal. Soñaba despierta. Se preparaba para ir al trabajo y esperaba que fuera a buscarla Rafael. Al final, en el desenlace, tanto Rafael como ella salen salvados del drama contado y él la acompaña a su trabajo, propiciando la idea del desarrollo de la obra en un tiempo circular, mientras a lo interno de la narración la intemporalidad y el manejo de planos escénicos son técnicas narrativas dominantes. Honorina se sumerge en una dimensión donde suceden paralelismos entre personajes de la mitología griega de Homero, como los son Aquiles y Héctor, versus Rafael y Manuel, provenientes de la vida real. Lo mítico y real aparecen entrecruzados y a veces se superponen en la narración. La carga erótica entre ellos podría suponer deseos reprimidos de Honorina con una pulsión erótica, a veces con desenfreno, con una autosatisfacción sexual en medio de un trance. Alcanza la narrativa ciertos niveles sensuales con crudeza y plasticidad al mismo tiempo.