Te esperaba en septiembre
Dice Ada Limón que la poesía no es un lugar de respuestas y soluciones fáciles, sino el lugar donde podemos admitir lo desconocido, reconocer nuestra desesperación personal y —aun así, a veces— practicar la belleza. Coincido completamente con estas ideas y creo que son la manera más perfecta para describir esta entrega que nos hace Sara Quiñones Albino en su libro Te esperaba en septiembre. En esta colección, recorremos un camino agridulcemente multicolor, reflejo de la vida misma, en la que la voz poética nos invita a descubrir la hermosura que se encierra en el prisma pluriforme de lo real. El yo lírico nos invita a acompañarle en una travesía que devela dolores, angustias, desasosiegos y desaciertos, a la vez que nos hace testigos de su vuelo de afirmación y apoderamiento. Entonces, leer este libro de Sara Quiñones Albino es adentrarnos en el acontecimiento que implica escribir poesía que, como diría Jaime Sabines, ocurre cuando el corazón se pone a pensar en la vida y se atreve a decir a través de ella todo lo que de otra forma no sería capaz de expresar.
Ángela María Valentín Rodríguez
Poeta y catedrática