The Santo Domingo Affair, 1904. La primera Intervención Militar de EE. UU. En República Dominicana
En su obra The Santo Domingo Affair, 1904. La primera Intervención Militar de EE.UU. En República Dominicana, Roberto Rodríguez Rodríguez nos presenta un estudio exhaustivo y rigurosamente documentado de los eventos que marcaron la primera intervención militar de Estados Unidos en la República Dominicana, comenzando en enero de 1904. Este libro no solo narra los hechos, sino que también aspira a dotar a las nuevas generaciones de la información necesaria para formar su propia visión crítica sobre la política de la época.
El autor sitúa el escenario de esta intervención en un contexto de extrema inestabilidad política y una severa crisis financiera en la República Dominicana a principios del siglo XX. Tras el ajusticiamiento de Ulises Heureaux en 1899, el país se vio sumergido en una serie de levantamientos y cambios de gobierno, con figuras como Juan Isidro Jimenes, Horacio Vásquez, Alejandro Woss y Gil, y Carlos F. Morales Languasco alternándose en el poder. Esta ebullición política obstaculizaba la recaudación aduanera y el pago de una cuantiosa deuda externa con acreedores europeos y estadounidenses, quienes tenían hipotecadas las aduanas del país como garantía.
Un actor fundamental en el aumento de la injerencia estadounidense fue la San Domingo Improvement Co., una compañía financiera que, había contribuido al incremento de la deuda nacional. La incapacidad de la República Dominicana para saldar sus compromisos financieros, sumada a la presión de potencias europeas, llevó a Estados Unidos a intensificar su presencia, amparándose en el Corolario a la Doctrina Monroe de Theodore Roosevelt. Este corolario establecía la intervención de EE. UU. en el Caribe para evitar que naciones europeas intervinieran bajo pretexto de cobro de deudas. El gobierno dominicano de Carlos F. Morales Languasco, buscando una salida, solicitó la ayuda de Washington y aceptó un laudo arbitral que favorecía a los intereses estadounidenses, incluyendo el pago de $4.5 millones de dólares a la Improvement Co..
La intervención estadounidense se manifestó de formas multifacéticas, que el libro detalla con una precisa cronología:
Despliegue y demostraciones navales: Buques de guerra de EE. UU., como el USS Detroit, Newport, Columbia, Yankee, Newark y Hartford, mantuvieron una presencia continua en aguas dominicanas.
Desembarcos de tropas: Se realizaron desembarcos de infantes de marina, por ejemplo, en Sosúa y Puerto Plata, con el objetivo declarado de proteger consulados y propiedades estadounidenses.
Acciones militares directas: La obra documenta el bombardeo estadounidense de posiciones insurgentes en Pajarito (Villa Duarte) en febrero de 1904. Esta acción fue en respuesta a ataques contra embarcaciones y personal de EE. UU., como el trágico incidente que resultó en la muerte del maquinista J.G. Johnson del USS Yankee el 1 de febrero de 1904.
Mediación y control de conflictos: Barcos estadounidenses intervinieron para impedir bombardeos por parte de la marina dominicana (como en el caso del cañonero Independencia en Puerto Plata), alegando que ninguna de las facciones en conflicto era un gobierno de facto reconocido por EE. UU. en ese momento.
Reconocimiento diplomático estratégico: Estados Unidos otorgó el reconocimiento formal al gobierno provisional del General Morales Languasco el 19 de enero de 1904. Esta decisión se fundamentó en el control de Morales sobre la capital y los principales puertos, y en la percepción de que era "más favorablemente dispuesto hacia los Estados Unidos".
Protección de intereses extranjeros: EE. UU. también se involucró en la protección y evacuación de personal diplomático de terceros países, como el vicecónsul alemán y su familia.
Influencia económica directa: El gobierno de Morales Languasco propuso la administración estadounidense de las aduanas y la contratación del Profesor Jacob H. Hollander para reformar la administración fiscal, buscando así garantizar el pago de la deuda y estabilizar las finanzas del país.
Rodríguez Rodríguez destaca que su investigación se apoya firmemente en documentos oficiales del gobierno de Estados Unidos, consultados en el Archivo Nacional. Estos comprenden cinco volúmenes que suman 3,129 páginas de registros detallados, incluyendo cartas, telegramas, recortes de periódicos y publicaciones oficiales desde enero de 1904 hasta marzo de 1905. Esta metodología asegura una "narración cronológica y detallada de los hechos con sustento documental". El libro se enriquece, además, con extensos anexos que incluyen artículos de la prensa norteamericana de la época, caricaturas y biografías de las figuras centrales, facilitando una comprensión más profunda para el lector.
A pesar de los acuerdos de paz, como el de Monte Cristi, y la juramentación de Morales Languasco como presidente constitucional en junio de 1904, la inestabilidad en la República Dominicana persistió, con nuevos brotes revolucionarios y una situación financiera precaria. La intervención de EE. UU., en particular el bombardeo y la ocupación de Pajarito, generó fuertes protestas de intelectuales y ciudadanos dominicanos, quienes la consideraron un "ultraje vergonzoso a la libertad de la República" y un atentado contra la soberanía nacional.
En sus conclusiones, el autor argumenta que la intervención de 1904 fue el preludio de una serie de futuras intervenciones en la región y marcó el inicio de una relación de supervisión y control por parte de Estados Unidos sobre la República Dominicana. El libro de Rodríguez Rodríguez es una contribución valiosa para el estudio de las relaciones dominicano-estadounidenses, la diplomacia del dólar y las complejidades de la soberanía nacional frente a la influencia extranjera. Su enfoque crítico y la sólida base de fuentes primarias lo convierten en una lectura esencial para comprender los orígenes de la injerencia estadounidense en el Caribe.
El período de 1903 a 1904 en la República Dominicana estuvo marcado por una extrema inestabilidad política, con dos fases revolucionarias distintas que definieron el escenario para la intervención estadounidense. Primero, la "Revolución Unionista" estalló el 24 de octubre de 1903 en Puerto Plata, liderada por el general Carlos F. Morales Languasco. Esta insurrección, que unió a las facciones "jimenistas" y "horacistas", derrocó al gobierno de Alejandro Woss y Gil el 24 de noviembre de 1903. Sin embargo, la unidad fue efímera, y casi de inmediato, en diciembre de 1903, se desató la "Revolución Desunionista". Esta nueva y sangrienta lucha enfrentó a los antiguos aliados, con los "jimenistas" levantándose en armas contra Carlos F. Morales Languasco, quien había asumido provisionalmente la presidencia y aspiraba a consolidar el poder. Figuras como Juan Isidro Jimenes, Luis Pelletier y Desiderio Arias lideraron las fuerzas revolucionarias, mientras el gobierno de Morales Languasco se vio temporalmente reducido al control de la capital. Batallas clave como la de Los Montones en enero de 1904, donde falleció el General Eliseo Cabrera, y la de Esperanza en mayo de 1904, que cobró la vida del General Raúl Cabrera, ilustran la ferocidad de este conflicto interno. Esta incesante lucha, que se extendió hasta junio de 1904 y culminó con los Acuerdos de Paz de Monte Cristi, mediados por el Capitán Dillingham de la Marina estadounidense, no solo impidió la recaudación aduanera y el pago de una cuantiosa deuda externa, sino que también fue el principal catalizador y pretexto para la creciente injerencia militar y financiera de Estados Unidos en el país.