Profundamente libre
Profundamente libre es, en esencia, el resultado de mis ansiedades, sueños, impulsos, desencantos y amores —tanto los consumados como los furtivos. Es el fruto del oído atento, del ojo que acecha historias, que caza experiencias vividas, prestadas o robadas. Pero también nace de mi formación, de las enseñanzas del hogar, de una vida inmersa en las letras de Márquez, Bosch y Neruda. Nace, sobre todo, del legado de mi padre: mi ejemplo inmenso y eterno, quien me heredó sus versos, su pluma y esas letras que jamás llegó a escribir.
Profundamente libre, representa la búsqueda incansable de lo vivido y lo aún por vivir; es el deseo constante de expresar a través de la palabra lo que afirmo y lo que niego, lo incierto, lo probable, lo árido y lo húmedo. Es lo humano y lo sideral, lo trágico y lo sutil, lo sublime, lo que nace del amor y lo que brota del odio.
Reconocer que existen formas insólitas de habitar los momentos
y asumir sus consecuencias es, sin temor a equivocarme, la victoria del riesgo sobre el miedo.
Todavía hay quienes se enamoran con letras, con poemas, con canciones. Aún se cree en el romance y en el romanticismo.
Disfruten esta osadía, este acto de arrojo que es plasmar sobre el papel mis ansias constantes de vivir profundamente libre.