A mis nietos, en un mundo sin abuelos
Necesitamos un mundo con padres, hijos y nietos más empáticos, compasivos, serviciales, agradecidos, dispuestos. Que disfruten y vean a los abuelos, en el espejo futuro, dónde se estrellarán, si no son cambiados los formatos y tratamientos ofrecidos a sus seres queridos, sumados a la falta de respeto e ingratitud hacia sus vidas.
Con tantos afanes, nuestra humanidad contempla a los abuelos lejos del hogar y ha olvidado que Dios no tiene nietos. El inicio de jerarquías basadas en generaciones no existe en el cielo, por eso debemos profesar que: Los dones de padres, abuelos o tutores, son para dar continuidad a la crianza con propósito por el cual existimos. Debemos administrar los hijos de Dios en la tierra, debido a que regresaremos todos como hijos al cielo.
Por esto, te invito a caminar por las letras de este libro donde, como plateados dorados, entreguemos nuestras intenciones y sean sometidas al poder, Inteligencia y Sabiduría del Padre Celestial. Para luego regresar a la morada eterna, debemos criar bajo la Luz de Jesús.
Que no se acaben Los abuelos. Ellos son la raíz del presente, desde ese pasado donde sus hijos y nietos, éramos parte de su deseo futuro.
Enséñanos De Tal Modo A Contar Nuestros Días,
Que Traigamos al Corazón Sabiduría.
Salmos 90:12