El otro que me escribe
Hay voces que no se escriben, sino que se dictan desde
una región antigua donde el alma aún recuerda su barro.
Voces que no nacen en la garganta, sino en el temblor de
una ausencia, en la respiración que deja el sueño cuando
aún no se ha dicho del todo. Esta colección de poemas,
reunida bajo el título El Otro que Me Escribe, no es una
antología en el sentido tradicional. Es, más bien, una cartografía interior: un mapa tembloroso de memorias, silencios, espejos y preguntas que no buscan respuesta, sino
profundidad.
Cada texto aquí recogido es parte de un diálogo sostenido
entre múltiples presencias: el niño que fuimos, el adulto
que duda, el anciano que observa; la ternura que sangra;
la sombra que recuerda más que la luz. Pero por encima
de todo, hay una constante: la figura del otro —no como
extraño— sino como el que nos habita. Ese otro que a veces escribe por nosotros, que deja palabras sobre la página
cuando ya hemos callado. Ese otro que nos salva o nos
delata.