Reflexiones de una Victoria
Un duelo que convirtió una oruga en mariposa
A través de nuestro diario vivir y el afán del día a día,
pasamos por diversas situaciones, adversidades, procesos,
pruebas o tribulaciones, así como aciertos y desaciertos
que nos envuelven en un mar de emociones y reacciones
con las que, en ocasiones, no sabemos cómo lidiar. En el
desarrollo de este libro, podrás denotar o experimentar
muchas cosas con las que te sientas familiarizado o
identificado. La idea primordial es que reconozcas que,
en todo momento, nunca has estado solo o sola, aunque
sientas que sí. Aunque sientas que no es justo lo que has
pasado, la palabra de Dios , el manual de vida escrito está,
en que hay un tiempo para todo: tiempo para reír, tiempo
para llorar, tiempo para sembrar, tiempo para cosechar y
muchos tiempos más.
Te preguntarás: “¿Y eso qué? ¿De qué me sirve eso si perdí
a mi ser amado?”. Lo que te quiero decir es que eso es
parte de nuestra vida, y aunque no entendamos, ya desde
la fundación del mundo, y antes de que estuviésemos en el
vientre de nuestra madre, eso estaba en la preexistencia
de Dios en nuestra vida. Lamentablemente, tenía que
acontecer de las formas que han acontecido, y aunque
humanamente no comprendamos, no tenemos el poder
de cambiar nuestra circunstancia o prueba. Solo podemos
acercarnos a aquel que tiene todo el poder y potestad
para sanar y calmar nuestro dolor: Dios, nuestro Señor y
Salvador.