No todo fue televisión
Cuando decidí escribir mis memorias, consciente de que tantos
años de vida permiten acumular un sinfín de experiencias que
tal vez algún curioso desearía conocer, pensé en quién sería la
persona adecuada para redactar el prólogo de este libro. Con
profunda tristeza, me di cuenta de que soy uno de los pocos
que aún sobreviven a esas vivencias, mientras que otros, aunque
todavía están con nosotros, ya no se encuentran en condiciones
de asumir esa tarea.
Por ello, decidí escribir un prefacio. Estas notas autobiográficas
recorren la historia de mi vida, pero más que eso, buscan
plasmar los recuerdos de más de 70 años en la televisión, los
cuales, estoy seguro, pueden resultar de interés, incluso para
ocupar un lugar en el Archivo General de la Nación. Son muchas
las remembranzas y anécdotas que podría contar, pero incluiré
únicamente las más relevantes y aquellas que aún conservo en
mi memoria.
Hace muchos años le dije a un amigo de los medios, Manolo
Quiroz, que cuando él ya no estuviera, todo el mundo tendría
que creer lo que yo dijera, porque no habría nadie más para
desmentir lo que dijera. He tratado de ser fiel a mis vivencias,
pero de ningún modo pretendo tener la verdad absoluta, ya
que las experiencias son vividas de manera distinta por cada
persona. De modo que todas las historias están narradas desde
mi punto de vista, tal como las viví y como las recuerdo.