Sabiduría Bíblica Explicada
Un Recordatorio Exhaustivo Por Toda La Escritura
tiempo tomé la decisión más importante de mi vida: entregar
mi corazón y mi fuerza a Jesucristo. Lo hice públicamente,
delante de soldados y oficiales, sin avergonzarme del evangelio.
Esa decisión provocó que las pruebas se intensificaran día tras
día.
Los oficiales me presionaban constantemente. Me pregun-
taban qué haría si íbamos juntos a la batalla y ellos morían
frente a mí. En silencio pedía sabiduría a Dios, y Él siempre
me dio palabras. Respondía con respeto: “Señores, la batalla
no se decide antes de entrar en guerra, sino después de que la
guerra termina. Muchos marchan confiados en que derrotarán
al enemigo, pero regresan vencidos y no tienen cómo con-
tarlo”. Así respondía, y aunque mis palabras ponían fin a sus
preguntas, las pruebas se endurecían aún más.
Me asignaban los servicios más difíciles. En seis meses
tuve que recorrer seis veces la frontera en Pedernales, Jimaní
y otras zonas, con la intención de que negara mi fe en Cristo.
Pero no pudieron lograrlo. En medio de esas presiones, des-
cubrí la sabiduría de Dio