República DominicanaRepública Dominicana
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ISBN 978-9945-528-24-4

Las 7 cicatrices del líder
El camino del éxito está lleno de heridas. Debemos curarlas y seguir adelante.

Autor:Astacio, Dio
Editorial:Publicaciones Libertad /Esdrac Molina Rosa
Materia:Educación religiosa
Clasificación:Sacramentos cristianos
Público objetivo:General
Publicado:2025-12-15
Número de edición:1
Número de páginas:169
Tamaño:15x22cm.
Precio:$1.000
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

En una reunión de jóvenes rescatados de la violencia,
un jovencito preguntó: ¿Quién es el pastor aquí? De
inmediato el pastor se hizo sentir y levantó la mano.
El joven se quitó la camisa y le dijo: Ustedes hablan de
lealtad. Quiero enseñarle esta cicatriz, esta es una herida de bala que me hicieron cuando traté de rescatar
a mi amigo. Ve esta otra, esta me la hice con un objeto cuando intervine para evitar que hirieran a uno de
mis compañeros. Mi cuerpo está lleno de cicatrices, yo
puedo hablar de lealtad, de amor por el otro. ¿Podría
usted enseñarme las cicatrices que muestran su amor
por los demás?1
Esta historia nos confronta; sin embargo, las cicatrices del líder muy pocas veces son visibles. La mayoría están muy profundas y sólo él puede conocerlas.
Cuando estamos en posiciones de liderazgo, es inevitable recibir heridas. Algunas heridas serán tan profundas que nos dejarán sin el deseo de continuar en la batalla. El líder se levanta, se cura y sigue adelante.
Esta es la razón por la que está lleno de cicatrices. Cada
herida que sana, lo fortalece, y mientras más grande es
su liderazgo, más profundas serán sus heridas. Jesús,
por ejemplo, fue el líder más lacerado que ojos humanos hayan podido ver, pero, a pesar de las heridas, no
perdió su visión y su firme propósito de seguir adelante
con el proyecto hacia la cruz. Una de las escenas más
conmovedoras de la vida de Jesús es aquel momento en
que uno de sus discípulos lo había negado tres veces.
Le preguntó: “Pedro, ¿me amas?”2
.
Al profundizar un poquito en este pasaje, notaremos varios puntos importantes: en primer lugar, Jesús no estaba irritado, todo lo contrario, tenía una voz
amorosa y muy ecuánime. En segundo lugar, no hace
reproches del pasado inmediato, él se mantiene orientado al futuro, por eso le dice a Pedro: “Si me amas,
pastorea mis ovejas”3
. En tercer lugar, notará que Jesús
buscaba más que un reclamo: «crecimiento y sanidad
para Pedro de la herida del temor». Claramente podemos ver que Jesús no tenía heridas en su corazón, ya las
había cicatrizado con el perdón.

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