Desde antes de Nacer
Jeremias 1:5
Desde muy joven comprendí que cuando Dios tiene un propósito contigo, no hay fuerza humana ni poder de las tinieblas que pueda detenerlo. Este libro no nació de un deseo personal, sino de un llamado divino. Una voz suave pero poderosa habló a mi corazón: “Habla a otros de tu propósito y del mío en ellos”.
En ese momento no entendía el alcance de esas palabras, pero el Espíritu Santo se encargó de confirmarlas en un retiro de avivamiento en mi congregación Jóvenes Misioneros Juan 3:16, donde me dijo: “Comienza a escribir, Yo me encargaré del resto.”
Desde entonces, cada página escrita ha sido una batalla y una victoria. Porque quienes hemos sido escogidos desde niños para servir en el Reino, enfrentamos guerras invisibles. Guerras que intentan hacernos renunciar al llamado, apagar el fuego, y olvidar lo que Dios habló de nosotros desde antes de nacer.
El enemigo ataca la mente, el corazón, y las emociones; nos hace creer que no somos dignos, que no tenemos fuerza, o que no podremos con lo que se nos ha confiado. Pero cuando Dios tiene un plan, Él mismo pelea por nosotros. Usa las lágrimas, los procesos y hasta el silencio para formarnos, hasta que entendemos que nada podrá detener lo que fue decretado desde el cielo.
En medio de esa lucha descubrí algo glorioso: el enamoramiento del Espíritu Santo. Cuando te rindes y permites que Él tome el control, comienzas a morir a ti mismo. Rompes con tus deseos, tus planes y tus miedos, y permites que Cristo reine en tu interior.
Entonces todo cambia: ya no vives para ti, sino para manifestar Su gloria. El Espíritu Santo empieza a obrar a través de ti: liberta, sana, transforma y despierta vidas por medio de tus manos, tus palabras y tu testimonio.
Pasamos de ser personas comunes a seres diferentes, llenos de luz, con una mente conectada al cielo. Nos volvemos instrumentos de rompimiento en la tierra. Donde antes había oscuridad, ahora hay fuego; donde antes había derrota, ahora hay autoridad. Los demonios se sujetan, no por quiénes somos, sino por quién habita en nosotros.
Este libro está dedicado a todos los jóvenes, adolescentes y niños que sienten el llamado de Dios, pero aún luchan con el temor, las ataduras o la confusión. Que puedas entender que no eres tú quien lo hace: es Cristo en ti, cumpliendo el plan que Él trazó desde el principio.
Mi deseo es que, al leer estas páginas, sientas la voz del Espíritu Santo hablándote, recordándote que fuiste escogido con un propósito eterno, y que tu historia forma parte de algo mucho más grande que tú.
Porque lo que Dios comenzó en ti, Él lo perfeccionará.
Desde antes de nacer, fuiste apartado para Su gloria.