Trastornos del aprendizaje y su repercusión en el sistema escolar y familiar
Durante décadas, el estudio del cerebro y de los procesos cognitivos
superiores ha privilegiado categorías como razón, información,
pensamiento y aprendizaje, otorgándoles una jerarquía conceptual
que, en muchos casos, relegó el papel de las emociones en la construcción
del conocimiento. Sin embargo, los avances contemporáneos en
neurociencia y el desarrollo de la neuroeducación han transformado
esta mirada reduccionista, evidenciando que las emociones no solo
acompañan el aprendizaje, sino que constituyen un componente estructural
e indispensable del mismo.
En este marco, se ha configurado una comprensión más integradora
del funcionamiento cerebral, donde razón y emoción no operan como
sistemas antagónicos, sino como un binomio de estrecha interdependencia
que potencia el proceso de enseñanza-aprendizaje. Desde esta
perspectiva, el denominado “cerebro emocional” deja de ser una categoría
periférica para convertirse en un eje central en la comprensión
del éxito escolar.
La presente investigación doctoral se inscribe en esta línea de pensamiento,
enfatizando el análisis de las emociones y sus efectos en el
aprendizaje durante la tercera infancia, etapa crucial del desarrollo
humano. Se aborda, de manera específica, la relación entre neuroeducación,
neuropsicología y trastornos específicos del aprendizaje, articulando
variables cognitivas, emocionales y contextuales. En este sentido,
se examinan los siguientes ejes fundamentales: el cerebro como
órgano del aprendizaje, las emociones como moduladoras de los procesos
cognitivos, las estrategias pedagógicas basadas en neurociencia
y la familia como sistema primario de apoyo y modelaje conductual.