El color del pecado
Vivimos en un mundo que clasifica todo, colores, tamaños,
valores y hasta pecados.
Nos resulta más fácil pensar que algunos errores son “ligeros”
y que otros son “imperdonables” así llamamos “pecadillos”
a la mentira piadosa, a una palabra hiriente, al orgullo que
guardamos en silencio. En cambio, al asesinato, la idolatría,
el adulterio y la violencia los ponemos en la categoría de los
grandes delitos, dignos de castigo.
Sin embargo, al mirar la Biblia descubrimos una verdad que
incomoda: Dios no clasifica los pecados como lo hace el
hombre. Para Él, todo pecado es desobediencia, todo pecado
es rebelión y todo pecado es suficiente para separarnos de su
santidad.
No importa si parece una sombra tenue o una oscuridad
profunda; delante de Dios, toda mancha necesita ser lavada.
Este libro nace con un objetivo: mostrar que no hay pecados
grandes ni pequeños, que todos tienen un mismo color a los
ojos de Dios, y que la única esperanza para ser libres y limpios
es la sangre de cristo.