Necesito alguien con quien hablar
Rompiendo el silencio de la depresión ministerial y personal
Hay libros que informan, otros que enseñan… pero hay algunos que tocan el alma. Necesito alguien con quien hablar
pertenece a esta última categoría.
Este no es un libro escrito desde la teoría, sino desde la experiencia. No nace en la comodidad del púlpito, sino en el
silencio de la madrugada, en esos momentos en los que el
líder deja de ser fuerte y se enfrenta a su propia humanidad.
Es un grito contenido que finalmente encontró palabras.
Vivimos en una generación que ha exaltado el hacer por
encima del ser, el ministerio por encima del hombre y la plataforma por encima del altar. Hemos formado predicadores
elocuentes, consejeros sabios y líderes influyentes… pero, en
muchos casos, almas solas.
Este libro se atreve a confrontar esa realidad sin filtros, sin
maquillaje espiritual y sin discursos religiosos que esconden
el dolor.
Malaquías Belén abre una puerta que muchos han mantenido cerrada durante años: la del corazón del líder. Y lo hace
con valentía, pero también con sensibilidad. Cada capítulo
funciona como un espejo donde pastores, líderes y servidores podrán verse reflejados, no en su versión pública, sino en
su versión más real. Uno de los mayores aportes de esta obra es que rompe con
una idea peligrosa: creer que sentir desgaste, duda o soledad
es señal de debilidad espiritual. Este libro nos recuerda que
incluso los hombres y mujeres de Dios necesitan ser cuidados, escuchados y restaurados.