República DominicanaRepública Dominicana
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ISBN 978-9945-528-71-8

Alimentando al niño interior
Sanando heridas del pasado para vivir una vida plena en el presente.

Autor:Kelly, Ryan Omar
Editorial:Publicaciones Libertad /Esdrac Molina Rosa
Materia:Psicología
Clasificación:Afirmación personal, motivación y autoestima
Público objetivo:General
Publicado:2026-05-08
Número de edición:1
Número de páginas:100
Tamaño:13x21cm.
Precio:$200
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español

Reseña

Este concepto no es simplemente una idea emocional,
sino una realidad que refleja nuestras primeras experiencias,
donde se formaron nuestras emociones, nuestra
identidad y nuestra percepción del amor. En ese espacio
interno quedaron marcadas tanto nuestras alegrías más
puras como nuestras heridas más profundas.
La Escritura nos revela que el ser humano es integral: espíritu,
alma y cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23). Dentro del
alma se encuentran nuestras emociones, pensamientos y
memoria, y es precisamente allí donde el niño interior reside.
Por eso, cuando hay heridas en esa área, estas no
desaparecen con el paso del tiempo, sino que permanecen
influyendo en nuestra conducta, en nuestras relaciones y
en nuestra forma de ver la vida.
Muchas personas han aprendido a seguir adelante, a cumplir
responsabilidades y a proyectar una imagen de estabilidad;
sin embargo, en lo profundo, aún existe un niño
que necesita ser escuchado, amado y restaurado. Heridas
como el rechazo, el abandono, la falta de afirmación o
experiencias dolorosas de la infancia pueden dejar marcas
que se manifiestan en la vida adulta como inseguridad,
temor, ansiedad o dificultad para establecer vínculos saludables. Alimentar al niño interior implica reconocer esas áreas vulnerables y permitir que sean tocadas por la verdad y el amor de Dios. Es un proceso que requiere valentía, porque confronta recuerdos, emociones y experiencias que muchas veces han sido evitadas. Sin embargo, también es un proceso lleno de esperanza, porque Dios no solo revela lo que necesita ser sanado, sino que también provee el camino para la restauración.
Jesús mismo resaltó el valor espiritual de los niños cuando dijo: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). Esta declaración no solo habla de humildad, sino también de pureza, confianza y dependencia. En cierto sentido, sanar el niño interior es volver a ese estado original donde la confianza en Dios no está limitada por las heridas del pasado.

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