Los 5 ministerios en función
Activando el diseño divino de la iglesia
A lo largo de los años, la Iglesia ha crecido en actividades,
programas y estructuras humanas, pero
en muchos casos ha perdido el diseño original establecido
por Dios.
No se trata de falta de poder, sino de desalineación del
orden divino.
Así como una casa no puede sostenerse sin un fundamento
correcto, la Iglesia no puede edificarse correctamente
si no entiende sobre qué y sobre quién está siendo construida.
Este problema no es nuevo. Desde los inicios, la Escritura
deja claro que Dios siempre ha operado a través de diseños
específicos y establecidos. En el Antiguo Testamento,
cada detalle del tabernáculo fue dado por Dios con precisión,
sin dejar espacio a la improvisación (Éxodo 25:9).
Esto revela que lo que representa a Dios en la tierra no
puede ser construido según criterios humanos, sino conforme
a su modelo.
De la misma manera, en el Nuevo Testamento, la Iglesia
no fue diseñada como una institución basada en ideas
humanas, sino como un cuerpo espiritual con una estructura
definida. El apóstol Pablo afirma en Efesios 2:20
que la Iglesia está “edificada sobre el fundamento de los
apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo
Jesucristo mismo”. Esto establece claramente que el fundamento
no es opcional, sino esencial.
Cuando se pierde este entendimiento, se intenta sostener
la obra de Dios con métodos que no responden a su diseño.
Como resultado, se levantan estructuras que pueden
parecer funcionales externamente, pero carecen de estabilidad
espiritual. Jesús mismo advirtió esta realidad en
Mateo 7:24-27, al comparar al hombre que edifica sobre
la roca con aquel que construye sobre la arena. Ambos
edifican, pero solo uno permanece.
La Iglesia ha experimentado crecimiento en número, expansión
en actividades y desarrollo en influencia, pero
esto no siempre ha estado acompañado de una correcta
alineación al diseño del Reino. El activismo ha reemplazado
la formación, la estructura ha sustituido el fundamento,
y la función ha sido confundida con la identidad.
Sin embargo, el problema no es la ausencia de unción.
La unción está presente. Los dones están operando. El
Espíritu Santo sigue activo en medio de su pueblo. Pero
cuando el diseño está alterado, la unción no fluye con la
efectividad que debería.