Salvaleón de Higüey: origen, fundación e identidad
No he querido escribir estas páginas movido por el deseo de añadir un libro más a los estantes del tiempo. Me ha guiado una necesidad interior, casi un mandato de la conciencia, que me obligó a volver la mirada hacia la tierra donde nací, a escuchar la voz antigua que todavía sube de sus piedras, de sus caminos, del campanario de la iglesia y de sus tumbas, y a recoger, con humilde reverencia, la memoria dispersa de un pueblo que merece comprenderse y honrarse.
El relato nos transporta desde las raíces peninsulares de los primeros pobladores pasando por la fundación de Higüey y el desarrollo de su identidad. No es solamente una sucesión de fechas, nombres y acontecimientos. Es una herencia moral y espiritual; es raíz, permanencia y destino. En su solar se cruzan los rastros del mundo taíno, el peso de la conquista, la huella de la Fe, la perseverancia del trabajo y el temple de generaciones que, en medio de pruebas, olvidos y adversidades, supieron mantener encendida la llama de su identidad. Quien desconoce esa historia, desconoce también una parte esencial de sí mismo.