Nuestra Señora de La Altagracia
Icono de la identidad Higüeyana
La identidad higüeyana se esculpe bajo su manto. Es un pueblo que peregrina, que respira bajo el símbolo del naranjo milagroso, y que encuentra en la mirada de la Virgen una manifestación de su propia resiliencia. Hablar de La Altagracia es hablar de la historia profunda de Higüey, donde las tradiciones taínas se entrelazaron con la fe cristiana para dar a luz una espiritualidad auténticamente criolla. Este texto es una invitación a contemplar esa sombra protectora. Una mirada hacia el lienzo que ha visto crecer a la antigua villa de Higüey hasta convertirla en el epicentro religioso del país. Nuestra Señora de La Altagracia es una fuente de inspiración del pueblo, que trabaja unido y esperanzado, para superar las dificultades; es el origen de la Fe que ilumina la República, fortaleciendo su identidad y proyectando sus valores al país.