La insaciable aguja del deseo
Al principio del cuento, algunos miembros del cabildo, los agrimensores y el Gobernador, se encuentran reunidos en un terreno descampado a la orilla del río Ozama, en el que sería construida la ciudad de la reciente colonia. Los albañiles estaban midiendo el terreno, que sólo tenía algunas balizas de un primer intento de definir sus límites. Empezó a llover y casi todos se fueron a esperar la balsa para cruzar el río, ya que la lluvia siempre era fuerte.
Alonso Guzmán Somarriba, el cantero, fue el único que fue a refugiarse bajo un árbol, ya que tenía que esperar algo muy importante para él. Aunque la lluvia se transformó en tormenta, tenia que quedarse ahí hasta el día siguiente por lo que fue a cobijarse en la casa pequeña del atracadero. En su soledad, recordaba a doña María, una señora a la que consideraba extremadamente bella. Cuando el gobernador decidió que era mejor habitar la orilla opuesta del río, doña María mandó a construir una barca para poder cruzar el río y revisar el lugar donde viviría próximamente. Alonso la había visto el día anterior y, a pesar del horrible clima, quiso creer que ella iba a volver. Solo tuvieron contacto visual una vez y sin percatarse de nada, doña María apenas sonrió.