La canción del olvido y otros poemas postumistas
Para Moreno Jimenes, padre indiscutible del movimiento Postumista, la poesía fue principio y fin de su vida. Se podría decir que con justicia y en verdad que vivió de ella y por ella, y que allí donde la vida tiene sus momentos más crueles, sus desasosiegos más largos y el temple parece que decae, la poesía fue el vehículo para doblegar las circunstancias y hacer que resurgieran una nueva motivación, un nuevo sentimiento, nuevas esencias. La poesía fue para Moreno un arma, un eslabón, una meta. También un medio, un fin, y además, un camino. Y si aún se puede añadir, un escollo y una abertura, una brecha y una limitación de fronteras.
En su vida se conoce la vida de la Poesía, y a través de su poesía se conoce el ideal de su vida. Sobre sus ochenta años, Moreno siguió manteniendo el ideal que le llevó desde joven a la poesía, y con el cual supo dar origen y forma a uno de los más controversiales movimientos poéticos de la República Dominicana, donde se conjugó el sentimiento nacional con decidida apertura hacia el hombre americano, en profunda y estética valoración de ideas.
Moreno no es sólo Padre del Postumismo, sino que toda una amplísima concepción poética fue marcada por una decidida vocación que se convirtió en destino, abrió senderos a una lírica de universales proyecciones en la literatura dominicana. Por lo cual podríamos añadir que Moreno es Padre de la Poesía –así con mayúsculas–, mentor de toda esa grande poesía dominicana que comenzó a construirse, a elaborarse y a discutirse a partir de su obra.