La música y el vértigo
“Algunas veces, a ras de palabras frágiles, viene la muerte agazapada. Otras, en la mirada crece un árbol de luciérnagas, o cae una ciudad de sol sitiada por el peso de bronce de la espuma, o la quemazón del beso entre las piernas disloca el músculo ciego de los sueños. Y tu imagen, eco disuelto entre las piedras y en la estúpida llama de la soledad, es un relámpago brusco sobre el mar violeta de la noche.
Algunas veces, no hay palabras capaces de conjurar sobre los cuerpos el fatigado nudo del abismo”.