Debí dibujar el mar en alguna parte
Premio nacional de poesía, 2012
“Cada tres kilómetros en la carretera
vemos un perro muerto.
A casi todos los esquivamos en el camino.
También hay zapatos
y vestidos de niñas abandonados
y es necesario maniobrar
como atravesando ruinas.
Al pie de las montañas cuelgan alfombras de colores,
de esas que le prometí a Marian hace tres años,
cuando visité la isla en un verano.
Aquella vez no las compré.
Ahora tampoco me detengo a verlas
y las vendedoras al borde del camino,
sentadas en sus sillas de guano,
me miran pasar como si conocieran mi deuda,
como si Marian les hubiera contado
alguna tarde, de paso hacia a las Terrenas”.