Mente y corazón en la labor docente
Una atinada reflexión que busca reorientar la labor docente hacia su verdadera vocación
Una educación centrada en el alumno, sus necesidades
emocionales y espirituales. Un aula de clase con la
fragancia de la buena convivencia, con el desarrollo
de actividades en las que se requiera el mayor de los
esfuerzos en su ejecución y una planificación docente sin espacio para divagar. Maestros que se dejen comprender
y que crean en sus alumnos. Un educador que entienda
el mundo y asimile la forma de pensar de los jóvenes de
la presente época. Esta es la opción que puede brindar
mejores resultados, para el logro de una educación
integral desde el proceso de enseñanza y los aprendizajes
en el salón de clase.