Haikus isleños
Y he de confesar que el miedo sentido al iniciar a prologar Haikus isleños se desvaneció antes de las diecisiete primeras sílabas. Es un libro hermoso, cuyo uso cuidadoso de las imágenes y las palabras justifica en sí mismo su existencia. Y sin lugar a duda, sigue como alumno sobresaliente la estela y la magia de grandes Haijines latinoamericanos, con Juan José Tablada, Jorge Luis Borges, Rafael Lozano o el mismo Octavio Paz.
Marielys Duluc Reyna
Periodista, escritora, poeta,
Madrid, España.
En los Haikus isleños de Adolfo Duluc, la poesía aspira a ser un sismo fugaz, un latido evanescente que sacuda el cosmos y el cuerpo. La arquitectura rítmica de su cantar no permite indiferencia. El haiku, de amplio cultivo en mares y siglos diversos, y ya con una nómina importante de poetas dominicanos que han trabajado como orfebres de su métrica y su aliento, suma ahora la voz de Duluc, capaz de enunciar: «El equinoccio/ abrió el atrio de Jazmín en tus “histerias”» o «Hambriento de ti,/ me desboqué tras la noche/ translúcida». En la soledad del acto de crear, la brevedad tiene un largo pulso. Nacen versos memorables en una cesárea interminable desde el alma del poeta. Interpreto la presente obra como una aparición significativa en la literatura nacional. La saludo como se saluda a un marinero que conoce la anatomía del mar y se desplaza, seguro, como estos versos patinando con frescura en mi memoria. Aunque no hay en mí indicios divinos de vocación profética, auguro para Duluc un porvenir de fulgor y resistencia en el terrible y dulce campo de batalla de la página en blanco.
Juan Hernández Inirio
Poeta, maestro, gestor cultural,
Director Provincial de Cultura de La Romana.