La importancia de leer
Cuando aprendí a leer, lo hice igual que todos los niños;
sin ninguna pretensión, quizás como una responsabilidad
familiar o tal vez como un instinto cívico desconocido.
Para la época y mucho tiempo después, muy lejos estaba
de pensar que en el otoño de mi vida, fueran las lecturas las
que cambiarían mi existencia, trasformarían mis hábitos y me
proporcionarían las mayores satisfacciones.
Sí, porque realizando las cosas propias de cada etapa,
siempre nos mantuvimos apegados a la lectura, quedándose
grabados en mí las novelas y cuentos de los clásicos que en
mi primera juventud fueron mis preferidos. Imborrables me
resultan todavía hoy los libros de Hans Christian Andersen,
Antón Chejóv, Máximo Gorki, Nicolái Gógol, León Tolstói,
Boris Pasternak y Mijaíl Sholojov.