Sonetos 1950-2020
Los poemas que componen este poemario suenan, por eso son sonetos: sonetto de su origen formal en Italia, sonus del latín. Les marca el ritmo un corazón “demasiado triste para amarte” y les canta una “ voz iluminada” por una mirada que a pesar del dolor del tedio vital que le hace sombra a la voz lírica, nos recuerda que “porque nos mira Dios, estamos vivos”. Así, entre contemplaciones y luchas del ser vamos con el autor en esta suma poética, a puro soneto, a través de diez lustros, componiendo endecasílabos heroicos y sáficos que le acompañen a cruzar el dolor y la muerte, pero, sobre todo “una sola tristeza, no ser santo”. Sonetos que nos rememoran a Petrarca, a Santillana, a Garcilaso en su espíritu de la forma renacentista, pero también y sobre todo, en la fuerza de sus imágenes, a los mejores poetas hispanoamericanos, desde Darío hasta Lorca. Sonetos, suena, va en busca de una canción que trascienda el tiempo, venza a la muerte y alcance el amor, una bella peregrinación mística que solo el soneto sabe recoger porque “de lejos viene la canción...”.
–Alinaluz Santiago Torres