Derecho al vuelo
La poesía de Félix Castillo no sólo se nos revela bajo el velo de intimidad con el que ha sido escrita, sino que también exige ser leída de ese modo. Cada lector participa en un diálogo cercano con su decir pausado, sin grandes pretensiones que no fueran las de la pura expresividad del hombre común pero sensible, de profunda capacidad de observación, apreciación estética de la realidad y sentimientos de empatía con el mundo y con el otro. No es poca cosa, sino un coctel de esencias, del material mezclado en el mortero donde se fraguan los poetas de verdad.