Homenaje a Enriquillo Sánchez
Tomo II
Enriquillo Sánchez merodeó en los entresijos de los más disímiles aspectos y temas culturales y humanísticos, universales y nacionales. En cada artículo suyo dio cátedra de historia, antropología, filosofía, psicoanálisis, marketing y sociología. Todos y cada uno de ellos posee la huella del pensador, y una gran dosis de oralidad. Enriquillo Sánchez leía y escribía despacio; pensaba y hablaba despacio; fumada y comía despacio; caminaba y tomaba despacio. Todo lo hacía despacio. Tenía un temperamento contemplativo y sereno; de ahí que sus artículos los concebia y redactaba con un pulso de orfebre. Era pues un artesano del estilo y un cincelador de la palabra. Pensaba palabra a palabra, frase a frase. Así, articulaba el tejido de sus artículos semanales. Su pasión por la escritura de textos cortos para la prensa era proverbial. Los celebraba y se celebraba. Eran su alimento y su retroalimentación; su gran pasión intelectual. Hacía públicos sus juicios privados, y colectiva su biografía, su entorno familiar y su vida memoriosa. Su yo era el personaje de su estilo. Su intimidad la convertía en materia de sus temas y como impulso para montar sus artículos. Su esposa y sus hijos les servían de impulso creador y de inspiración, y, en ocasiones, como pretexto temático.