Con el alma desnuda
¿Qué es la poesía sino la desnudez de aquello que toca? Y ¿qué desnudez hay más auténtica que aquella que exhibe a la par, la fortaleza y la vulnerabilidad del alma? Es así como cada poema de Amalia evoca esta realidad que emana de la naturaleza del lirismo; en unas la nostalgia y la incertidumbre son el velero que lleva sus versos hacia el puerto de la dicha y del convencimiento; en otras, el desbordamiento de su propia humanidad es el hilo conductor con la perfección: Dios, la lira que acompaña su canto. Su poesía se construye desde la herrería de sus adentros, y no importa cual fuere el instrumento que se proponga forjar; el fuego, aquella intensidad que abriga su clamor poético, es lo mismo para la espada que para el escudo. A veces la poeta es consciente de la ausencia de sus ropas —y hasta la favorece—; mientras que, en ocasiones, absorta en el frenesí de sus pensamientos, llega a descubrir que es tarde para cubrirse.