Cascacín
(Escribí este poemario a Cascacín, un negro de San Rafael
de Yuma, desterrado de su casa junto a canas y yaguas por
el huracán George. Nunca apareció su cadáver. El viento
huracanado se lo llevó a la porra, según versión procedente
de la lengua popular. Alguien me dijo que había escrito un
poemario negroide. No sé. Lo cierto es que les ofrezco esta
colección de poemas sobre Cascacín, con el alma empapa-
da por el fuerte huracán de la impotencia y una lluvia de
angustia que chorrea mi decepción.)