El caso número cien
En la novela El caso número cien Carmen y José deben suspender las clases en sus centros de estudio para volver a la casa a reunirse con la hermana más pequeña y enfrentar una tragedia familiar. La madre fue convertida en otra mujer ultimada por su expareja, pasando a ser el caso número cien del año. El victimario fue el padre, quien luego también dispuso de su vida. A partir de ese momento los tres hermanos (de 4, 9 y 14 años) tienen que conjugar la orfandad con la necesidad de seguir el curso de sus vidas en la que solo cuentan con la abuela. Una especialista en trabajo social, nombrada coyunturalmente, se encuentra con la colaboración de una Junta de Vecinos, con quien inicia un proceso de reeducación con un enfoque de equidad que abarca a la familia afectada, a los pobladores del barrio y a los estudiantes de los dos centros de estudio del sector. El caso número cien intenta romper con la visión tradicional que generan fenómenos sociales como la falta inequidad y los feminicidios y propiciar el cambio que requiere la sociedad para enfrentar esos males.