República DominicanaRepública Dominicana
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ISBN 978-9945-9198-4-4

Salud de los arrecifes de coral en la República Dominicana = Coral reef health in the Dominican Republic
Reporte 2020 y 2021 / Report 2020 & 2021

Autores:
Torres, Rubén E.
Irazabal, Iker
Croquer, Aldo
Zambrano, Someira
Editorial:Fundación Propagas
Materia:Educación. investigación. temas relacionados con las ciencias naturales
Público objetivo:Profesional / académico
Publicado:2022-06-08
Número de edición:1
Número de páginas:80
Tamaño:21.59x27.94cm.
Encuadernación:Tapa blanda o rústica
Soporte:Impreso
Idioma:Español
Inglés

Reseña

Los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas más diversos y también entre los más amenazados del mundo, y los arrecifes del Caribe están particularmente en riesgo (Jackson et al., 2014). Estudios recientes han demostrado que los arrecifes en el Caribe oriental donde la pesca estaba restringida eran más saludables que los arrecifes donde se permitía la pesca no regulada (Steneck et al., 2018). En los arrecifes donde la pesca, especialmente de herbívoros como algunos peces loro, se ha restringido de manera efectiva, los corales se observan más saludables (Harborne y Mumby 2018). Estos arrecifes pueden considerarse más resistentes a los impactos y algunos se han recuperado completamente de eventos severos de blanqueamiento de coral (Steneck et al., 2019).

Se estima que, cuando menos del 5% de macroalgas están presentes en un arrecife, estos sobrevivirán mejor al blanqueamiento (Donovan et al., 2021). Algunos países del Caribe han prohibido la pesca de peces herbívoros como el pez loro y el pez cirujano. Por ejemplo, en 2017, la República Dominicana estableció una prohibición de 2 años para los peces loro, y luego agregó otro año. En 2021 se implementó una prohibición estacional de la pesca de peces loro, como una medida a largo plazo para controlar las macroalgas de rápido crecimiento.

El crecimiento de macroalgas es estimulado por la escorrentía de nutrientes directamente de la tierra y a través de la descarga de los ríos. Cuando no hay suficientes herbívoros, las macroalgas pueden crecer rápidamente y dañar o matar a los corales utilizando una variedad de mecanismos que incluyen exudar compuestos tóxicos y crecer sobre ellos, bloqueando la luz. Si este cambio de fase continúa, puede transformar los arrecifes dominados por corales en arrecifes dominados por algas. Cuando los corales formadores de arrecife dejan de crecer y mueren, la erosión por fuerzas físicas y biológicas puede comenzar a descomponer la estructura del arrecife, resultando en menos hábitat de arrecife de coral disponible para los organismos que en ellos habitan, incluidas especies alimenticias de alto valor como la langosta y diversos peces. A medida que la estructura física de un arrecife se rompe, ya no puede proporcionar una barrera efectiva para la acción de las olas durante las tormentas, exponiendo así la costa a olas más destructivas.

La Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes (GCRMN, por sus siglas en inglés) desarrolló directrices para el monitoreo de arrecifes de coral en el Caribe, con el fin de medir estos factores clave de la salud de los arrecifes de coral, a través del tiempo y el espacio. Los factores más importantes a medir incluyen la cobertura de coral por especie, la cobertura de macroalgas, la densidad de depredadores y peces herbívoros, densidad de erizos y densidad de corales juveniles.

Para este estudio, se recopilaron datos de Nivel 2 de (GCRMN, por sus siglas en inglés) de 2 sitios o puntos de buceo en 6 áreas de arrecifes de coral a lo largo de la costa de la República Dominicana en octubre del 2021. Las áreas de estudio fueron Pedernales, La Caleta, Bayahibe, Punta Cana, Las Galeras y Montecristi (Figura 1). El porcentaje de fondos marinos cubiertos por coral vivo mostró una alta variación entre todas las áreas, que va desde apenas un 2 % hasta alrededor de un 21 %, con el promedio de todos los sitios apenas en 11 % (Figuras 2 y 3). La caída de la cobertura de los arrecifes monitoreados en Montecristi es el evento más destacado que se presenta en este reporte. En este sentido, se observó una caída desde 40 % a menos de 5 % de coral vivo. Los arrecifes de la Caleta siguen siendo los de mayor cobertura de coral vivo comparado con los otros sitios monitoreados. Los arrecifes caracterizados en Bayahibe muestran una tendencia estable con respecto a años anteriores, y junto con los sitios de Pedernales mostraron valores intermedios de cobertura viva. Los arrecifes muestreados en Galeras y Punta Cana mantienen coberturas de coral vivo por debajo del 8 %. La cobertura de macroalgas a nivel nacional es generalmente de 3 a 9 veces mayor cuando se compara con la cobertura de coral vivo.

La biomasa de peces fue mayor que años anteriores tanto en arrecifes ubicados en la costa norte (Montecristi) como en la costa sur (Bayahibe y Punta Cana) (Figura 3). Los peces herbívoros como el pez loro y el pez cirujano fueron las familias más abundantes en esos arrecifes (Figura 4). Las densidades de erizos negros de espinas largas fueron extremadamente bajas en la mayoría de las áreas estudiadas (Figura 5).

Encontramos que los juveniles de coral fueron mas abundantes en Las Galeras, alrededor de 6 reclutas/20 m2, mientras que las menores densidades fueron observadas en Pedernales, con 0,6 reclutas/20 m2 (Figura 7). Las enfermedades de los corales fueron cuantificadas, sobre todo el efecto que la Enfermedad de Pérdida Rápida de Tejido (SCRTLD, por sus siglas en inglés) ha tenido en la costa norte del país. En Montecristi se observaron grandes esqueletos de colonias de coral de la especie Dendrogyra cylindrus que posiblemente sucumbieron entre el 2019 y el 2021 a causa de brotes de dicha enfermedad, la cual se encuentra en fase endémica en la región noroccidental del país. Por igual, en las Galeras se encontraron evidencias de colonias muertas recientemente, quizás por enfermedad de pérdida de tejido rápido, la cual se encuentra en fase epidémica en Samaná desde marzo de 2021. Esto sigue el patrón de incidencia Oeste-Este en la costa atlántica de la isla reportado para la República de Haití. Es vital el reforzamiento del monitoreo nacional con observaciones repetidas en el tiempo con el fin de dar seguimiento a estos cambios y propiciar el mejoramiento de marcos regulatorios del uso de los arrecifes en República Dominicana.


Coral reefs are among the most diverse ecosystems and among the most threatened in the world, and Caribbean reefs are particularly at risk (Jackson et al., 2014). Recent studies have shown that reefs in the eastern Caribbean where fishing was restricted were healthier than reefs where unregulated fishing was allowed (Steneck et al., 2018). On reefs where fishing, especially of herbivores such as some parrotfish, has been effectively restricted, corals appear to be healthier (Harborne and Mumby 2018). These reefs can be considered more resistant to impacts and some have fully recovered from severe coral bleaching events (Steneck et al., 2019).
It is estimated that when less than 5 % of macroalgae are present on a reef, they will survive bleaching better (Donovan et al., 2021). Some Caribbean countries have banned fishing on herbivorous fish such as parrotfish and surgeonfish. For example, in 2017, the Dominican Republic established a 2-year ban on parrotfish. A seasonal ban on parrotfish fishing was implemented in 2021, as a long-term measure to control fast-growing macroalgae.
The growth of macroalgae is also stimulated by nutrient runoff directly from the land and through discharge from rivers. When there aren’t enough herbivores, macroalgae can grow quickly and damage or kill corals using a variety of mechanisms including exuding toxic compounds and growing on top of them, blocking light. If this phase change continues, it can transform coral-dominated reefs into algae-dominated reefs. When reef-forming corals stop growing and die, erosion by physical and biological forces can begin to break down the reef structure, resulting in less coral reef habitat available to the organisms that inhabit them, including high-value food species such as lobster and various fish. As the physical structure of a reef breaks down, it can no longer provide an effective barrier to wave action during storms, thus exposing the coast to more destructive waves.
The Global Coral Reef Monitoring Network (GCRMN) develo-ped guidelines for coral reef monitoring in the Caribbean, in order to measure these key factors of coral reef health,
across time and space. The most important factors to measure include coral cover by species, macroalgae coverage, predator and herbivorous fish density, urchins density, and juvenile
coral density.
For this study, GCRMN data was collected from 2 reefs or dive sites in 6 coral reef areas along the coast of the Dominican Republic during October 2021. The study areas were Pedernales, La Caleta, Bayahibe, Punta Cana, Las Galeras and Montecristi (Figure 1). The percentage of seabed covered by live coral showed high variation among all areas, ranging from just 2 % to around 21 %, with the average of all sites at just 11 % (Figures 2 and 3). The fall in reef cover monitored at Montecristi is the most prominent event presented in this report. In this sense, a decline from 40 % to less than 5 % of live coral was observed. The reefs of la Caleta continue to have the highest coverage of live coral compared to the other sites monitored. The reefs characterized in Bayahibe show a stable trend with respect to previous years, and together with the sites of Perdernales showed intermediate values of live cover. Reefs sampled at Galeras and Punta Cana maintain live coral coverage below 8 %. Macroalgae coverage nationwide is generally 3 to 9 times greater when compared to live coral coverage.
Fish biomass was higher than previous years in both reefs located on the north coast (Montecristi) and on the south coast (Bayahibe and Punta Cana) (Figure 3). Herbivorous fish such as parrotfish and surgeonfish were the most abundant families on those reefs (Figure 4). Densities of long spine urchins were extremely low in most of the areas studied (Figure 5).
We found that coral juveniles were more abundant in Las Galeras, around 6 recruits/20 m2, while the lowest densities were observed in Pedernales, with 0.6 recruits/20 m2 (Figure 7). Coral diseases were quantified, especially the effect rapid tissue loss disease (SCRTLD) has had on the north coast of the country. In Montecristi, large skeletons of coral colonies of the species Dendrogyra cylindrus were observed that possibly succumbed between 2019 and 2021 due to outbreaks of this disease, which is in endemic phase in the northwestern region of the country. Similarly, in the Galeras evidence of recently dead colonies was found, perhaps due to rapid tissue loss disease, which is in the epidemic phase in Samaná since March 2021. This follows the West-East incidence pattern on the Atlantic coast of the island reported for the Republic of Haiti. It is vital to strengthen national monitoring with repeated observations over time to monitor these changes and promote the improvement of regulatory frameworks for the use of reefs in the Dominican Republic.

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