La vida es otra cosa
La vida es otra cosa marca la diferencia entre un ‘antes’ y un ‘después’, ya que sería difícil encontrar otra obra de notable factura cuyo autor universalice, como lo hace Jeannette Miller, el drama de las clases oprimidas, y lo haga al margen de sentimentalismos y denuncias ideológicas, sin caídas en el manejo del lenguaje, a través de una densa estructura, nítida y fluida, en la que los personajes integran una especie de coro griego en esa inacabable tragedia que es la vida en nuestras remotas y olvidadas comunidades del interior…
…La vida es otra cosa es una novela cruda, pero diáfana, de una concisión ejemplar, cuya lectura, una vez iniciada, no da respiro, atrapándonos con un puñado de historias personales que se entrecruzan sin cesar. Es una obra que debería ser no sólo leída, sino estudiada en las clases de literatura dominicana que se imparten en escuelas y universidades, por ser una valiosa fuente de conocimiento del habla popular, con sus deliciosos términos y elocuentes giros sintácticos…