El alma de Cipriano
La pobre madre vivía
en un ranchito de suelo,
al cruzar una cañada
muy cerquita del abuelo.
Allí salió embarazada
de un infeliz jornalero
que mejoraba animales
para más tarde venderlos.
Juntando de a diez centavos
y otras monedas de plata,
pudo ahorrar tres clavados
y comprarle una hamaca.
Una tarde de domingo
la madre embarazada
se mecía con el viento,
la carga era muy pesada.
En su vientre había un niño
que dentro llevaba un alma;
cedieron las dos amarras,
la hamaca zozobró.
La madre llena de hastío
escuchó un triste gemido,
creyó que era de su niño,
pues cuando al suelo cayó:
El alma se le rompió.
Esa madre valerosa
del suelo se incorporó
y al que creía perdido,
por suerte sobrevivió.
Cipriano besa una cruz
En Cruz de Gen nació un niño