De la materia o su aunsencia
Construir un puente hecho de girones del corazón y de la piel es lo que hace Erika García en De la materia o su ausencia. Escribir (como escudo, refugio, armadura), desde la palabra diáfana, estos versos que son un canto al amor, a lo perdido, a lo que pudo haber sido y no fue, a lo que fue y ya no existe. La voz poética, a la que le «crecen por dentro palabras / a la velocidad de cicatrices», decide, a veces, no cruzar el puente y quedarse en la orilla, entre nostalgia y pesar, y mirar lo abandonado sin dar un paso. Sin embargo busca esa «palabra que haga la noche larga habitable / que convierta la espera en un canto». Aquí hay vacío, soledad, ausencia. Aquí es el lugar «donde descansar la espera».