Seis personas y un elefante
En Seis personajes y un elefante, el autor prueba que sabe contar y seguir el hilo de una trama que puede resultar misteriosa, burlona o alucinante, incluso erótica, pero siempre atractiva para el lector. Estos rasgos son comunes a casi todas y se despliegan con distintos matices, notándose un dominio progresivo del arte de contar a medida que
se suceden los textos, ya que los últimos resultan ser los mejores. Algo apreciable es que las narraciones se alejan del trillado camino
de lo pintoresco o anecdótico, para abordar asuntos novedosos que hablan muy bien del oficio literario del autor.