Huellas de un ocaso
Ramón Roberto Jiménez narra siguiendo la regla de la verosimilitud, construyendo personajes reales, semirreales y ficticios para lograr una novela que toma como punto de partida la observación de la realidad real, matizada por una realidad con singularidades, peculiaridades y extrañezas dentro de esa normalidad. Los rasgos del realismo mágico están diseminados por toda la novela. Los extraordinarios sucesos y cualidades se mezclan con lo cotidiano, y se valora la percepción sensorial de la realidad.