Un mar de constelaciones
Las escritoras romanenses recorren un amplio mosaico de la experiencia del dolor y se aferran a la palabra como ejercicio catártico y liberador. Aluden a la naturaleza, el pasado, el desengaño, el erotismo, la inocencia y la travesía por los sueños de paz en medio de la crispación quejumbrosa. Su escritura practica la diversidad retórica, la plenitud del verbo íntimo que dé cuenta de un ontológicamente irrepetible desamor. Así es la subjetividad del versificar y del vivir: cada uno escribe, sufre o goza a su manera, y esta es siempre única.
Judelkis y Anyeli constituyen un hito literario y familiar: madre e hija nos ponen en las manos un libro unido por la cosmovisión de amores imposibles, sueños rotos y mujeres que aprenden después de llorar. Saludo la gestación de este libro, que nos recuerda lo único para lo que sirve la poesía: para vivir con ella intensamente y sin reparos la doliente y otras veces luminosa estancia en este mundo.