Good Morning, Mr. Morrison
Aunque amas tu tierra, sé que tu horizonte será el mundo. Lo veo en tus ojos. En nuestros viajes familiares orientas tu mirada por mucho tiempo hacia el mar, hacia las distancias... —dijo Mrs. Mary Morrison a su hijo Egbert.
No era la primera vez que lo decía; en algún momento expresó que había soñado que lo veía en las calles de Europa buscando el conocimiento y el amor. Ella había visitado a una persona sumamente respetada, Mrs. Elizabeth, quien era considerada una sabia. Esta, en su bola de cristal, vio a Egbert recorriendo el mundo.