El Cantar de los Realengos
Bernie Pérez, en «El Cantar de los Realengos», cartografía una ciudad hostil, plagada de recuerdos, sueños (rotos), abulia y cierta desesperanza. Armado de un sentido del humor «sabinesco», quien es una clarísima referencia en la construcción de estos textos, Bernie camina por un Santo Domingo que, como monstruo en reposo, le acecha. Transitan por aquí, como un desfile de la derrota, banqueras, deliverys, patrullas policiales, colmaderos, locos. «Hoy uno de los tantos días de crisis / para vivir de mi propia poesía, / media rara e inentendible, / como la nicotina que se esparce por mi nariz», dice el poeta, ese Ciudadano Cualquiera, que intenta construir casas de palabras en las que guarecerse, mientras habita entre estas páginas en las que intenta explicar y entender este «Dominican Horror Show» en el que vive.