Sus ojos azules
Nace de contemplar la soledad de Poseidón, parado sobre un islote rocoso, frente al Malecón de la ciudad de Puerto Plata (La Novia del Atlántico), donde se observa con su lanza tridente en la mano, como si procurara salir del océano para instalarse en tierra firme, dentro de ese espacio urbano. Esta vez, en un castillo medieval, heredado por el príncipe Franchesco, dejando su Palacio Dorado.