La naturaleza de Dios y la fe operativa
Un evangelio para el día final
Las facultades de instruir y discernir el evangelio son fundamentales, especialmente esta última por la cual entendemos la voluntad y naturaleza de Dios, donde cada buscador recibe un llamamiento especial de la palabra, esta particularidad o singularidad es para cada uno y un privilegio siempre, especialmente cuando se asume el correcto espíritu de la fe, en caso inverso es posible encontrar doctrinas, tradiciones, hábitos y creencias al margen de toda buena obra, las cuales Dios, en su presciencia y con el exclusivo fin de salvación las preparó de antemano.
Dios es esencia, constancia y permanencia de toda buena obra desde antes de la creación y aún más, no en vano su Hijo las coloca como testimonios con la misma naturaleza y voluntad de su Padre. La facultad de andar en esa senda pierde relevancia antes la falta de detalles y conocimientos de cómo deben ser los testimonios, para ser valorados como frutos agradables ante la presencia de Dios.