Tantos sonetos de amor y una razón perdida
En este segundo poemario, Luis Rivera se mantiene fiel a su vocación por los temas y las formas canónicas en la literatura: el amor y el soneto. Contenido y contenedor, que la mejor tradición han unido desde el Renacimiento hasta muestro tiempo, encuentran ahora una audaz “vuelta de tuerca” cuando el poeta recurre a algunos de los recursos predilectos de su generación, el Ochenta, en Puerto Rico: la intertextualidad, la parodia y la antipoesía. El resultado es un poemario donde la voz poética expresa su lirismo de las maneras más inusitadas y provocadoras. Aquí la amada no es objeto contemplado sino un sujeto provocador y el amor ya no es un ideal sino una gesta a la que busca sobrevivir.