Emisarios de ausencia
RESEÑA
En esta novela, el relato puesto en escena es el de una provincia levantada sobre el progreso desigual y la violencia hereditaria. Eligio Mena funda sin querer un mapa social. Amoris, curioso nombre de sedosidad sensual, se constituye en ciudad amurallada y suburbio, orden y hambre, apellido y piel. Luego llega el poder tiránico como administración cotidiana del abuso: Coprónimo y sus mierderos herederos, los militares, los chivatos, los pactos. Y del otro lado: la resistencia que aprende a vivir en el subsuelo de manera casi literal, porque el suelo de arriba está tomado. El drama será confrontación: cada diálogo, cada suceso apuntará hacia la salida violenta, a menudo evidenciada por una sangre herrumbrosa. Todo se irá tejiendo apretadamente hasta desatarse en una batalla final.
Emisarios de ausencia, de Randolfo Ariostto, es una novela densa en tanto se propone ser memoria. Esta narración trabaja como memorial, como expediente y como mito. Su densidad es ética. No le concede al lector el lujo de la distancia real, sin importar que mediante la técnica del disfrute busque necesariamente el debido distanciamiento. La prosa, con su barroco lírico y su oralidad dura, no busca “agradarte”; por el contrario, busca que te duela un chin, que te obligues a mirar lo que normalmente se esquiva.