¿Quién secuestró el evangelio?
Una de las preguntas que considero enormemente paradójicas es: ¿Cómo en un mundo con tantos avances tecnológicos, se puede percibir tanto retroceso socio-antropológico? Un retroceso que se evidencia en la cortesía, en los buenos modales, en las leyes que se aprueban, en las ambiciones que se persiguen, en la dirección que lleva el mundo, en la ausencia de valores de nuestra sociedad, entre otros. Sin embargo, hurgando en la historia, encontramos la misma radiografía del hombre y cómo este replica su estado natural de pecado desde su origen bíblico. Cambiarán las formas, pero el fondo sigue siendo el mismo. De alguien escuché decir: “Las historias de hoy son las mismas de ayer, con protagonistas diferentes”. Y esta gran verdad no dista tanto de lo que dijo el sabio Salomón: “No hay nada nuevo debajo del sol”.