El peñon de ayer
Anecdotas y Relatos de mi pueblo
Cuando se tiene el honor y el privilegio de prologar un
libro, se adquiere el doble compromiso de hacerlo con un
amplio sentido crítico y de otro lado enarbolando los más
certeros juicios que estén a la altura de la obra sobre la cual
se ha de opinar, por que hay que tener en cuenta que el lector
también tendrá la oportunidad, aunque sea de reojo, de
escrutar la opinión que se vierta en lo que es de hecho la
antesala de la obra.
El arte de escribir es un don que pocas personas calificadas
poseen.
La prosa utilizada por el autor en la narrativa, suave,
sencilla, didáctica, es el más expresivo lenguaje para llegar
a los variopintos lectores que quedan atrapados desde el
inicio, expectantes en cada capítulo, que sirve de comodín al
desglose de los más excitantes hechos acontecidos en nuestro
pueblo.
Es dable resaltar, que aun cuando se narran
acontecimientos fuertes, serios y hasta trágicos, los mismos
son pasados por una especie de tamiz que morigera los
hechos, haciéndolos más asimilables, lo cual pone de relieve
rasgos altamente sensibles que anidan en el hondón del alma
del autor y que se diseminan en todo el contenido de la obra.
Este libro, que es el bautizo de fuego del autor en estas
lides, pronostica horizontes pletóricos de éxitos para
beneplácito de la gran camada de lectores, que auguramos
tendrá en esta oportunidad y en entregas futuras.