Partidos políticos
y su papel en el proceso democrático durante la Tercera República
Los sistemas democráticos ameritan fuertes estructuras para solidificarse, además de garantías específicas que sostengan dichas plataformas. En el primer caso, toda democracia se levanta sobre la primacía otorgada a la ley, por un lado, y la división de poderes, por el otro. En el segundo, el sufragio libre del ciudadano y la multiplicidad partidaria que le ofrece a estas diferentes opciones a elegir. De hecho, el sufragio por sí solo no garantiza un estado democrático; inclusive, podría ser utilizado como una fachada por las peores dictaduras. Sin embargo, cuando se le agrega una multiforme variedad de propuestas partidarias, la democracia se sostiene y sobrevive. En este sentido, el fenómeno del multipartidismo político juega un papel preponderante dentro de la construcción republicana, y como catalizador del nacionalismo, amerita que se le resguarde y proteja. La mejor manera de hacer esto no solo radica en proveerle de un marco jurídico, sino también de análisis detallados, realizados dentro del espectro académico. Y es que, mientras más estudiamos la estructura sociológica de los partidos que pululan en las mejores democracias, mejor apreciación tendremos de los mismos, tanto en sus ventajas, como en las desventajas que conllevan de manera inherente.